domingo, 5 de julio de 2009

Mi homenaje a Andrés Cascioli


Había incorporado a su talento la táctica certera y la estrategia medida. Y allí estaba siempre jugándose y divirtiéndose con la mira de su lápiz minucioso centrada sin concesiones en dictadores, poderosos, hipócritas y deshonestos. Aportando a la ética, ignorando los riesgos y adaptando su arte a la lucha, sin claudicar y llevando silenciosamente la virtud de no haber abandonado el país cuando la represión asediaba.
Un apasionado que en el tema revistas se las sabía todas. Vivió creando publicaciones a las que encaminó hacia el éxito con su solvencia profesional. Así surgieron bajo su dirección Casco de Acero, Tucson y Maverik. Más tarde en 1972 fue uno de los fundadores de Satiricón, una revista impactante que marcó una época en el humor político. Luego de que ésta fuera censurada vuelve a surgir con Chaupinela. Así era él: necesitaba siempre tutelar una publicación. A los pocos meses, perseguido, se vio obligado a cerrar Chaupinela. En 1976 comienza una etapa trágica para la Argentina con la feroz aparición de Videla y sus secuaces.
Y en pleno rigor de esa dictadura se atrevió a fundar en 1978 la revista Humor. Con su extraordinario pulso la colocó en un lugar de privilegio internacional y aglutinó a miles de seguidores en una interrelación pocas veces vista. Por esto recibió en Italia en 1982 el premio a la mejor revista satírica del mundo. Por entonces la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos adquirió cuatro de sus originales. Ya había creado Ediciones de la Urraca, su sueño editorial, de donde salieron otras de sus creaciones: Superhumor, El Periodista, Humi, SexHumor, Humor y Juegos, El Péndulo, Fierro.
Pero indudablemente Humor fue su mayor acierto.
La gente había hecho de ese original logo rojo un carnet de identificación contra la dictadura y buscaba ansiosamente en los kioscos esa tapa que acompañaba sus broncas y compartía las denuncias. Y empezó a necesitar ese gigante oculto que lo escuchaba y lo representaba y que a pesar de los intentos por cerrarla crecía día a día. Las tiradas de Humor superaban los 300.000 ejemplares. Las cartas de lectores llegaban en cantidades impensadas aportando denuncias y adhesiones. Aquí vale incluir la anécdota que recordaba Andrés: “En una reunión en la Casa Rosada Harguindeguy tiró una Humor sobre la mesa y dijo: Tenemos que matarlos a todos.” Y en esos momentos difíciles aparecieron las cartas que algunos políticos, entre ellos Alfonsín. Luder y Cafiero, enviaron al Ministerio del Interior defendiendo la revista.
Con el menemismo en el poder arreciaron las multas y los juicios. Cobijada en la democracia restaurada la gente ya no necesitaba la revista y por consiguiente muchos de esos lectores se alejaron. La revista Caras era entonces la elegida y vendía 400.000 ejemplares. Convencidos de que estaban en el Primer Mundo esos lectores creyeron ya innecesaria la protesta y cayeron en el encandilamiento liberal.
Y Andrés siguió luchando para no caer. Con esa fuerza creativa inclaudicable, más tarde, en 1996, creó el suplemento infantil del diario La Nación y en 1998 armó el proyecto para la edición argentina de Rolling Stone.
En 2001, ya quebrada Ediciones de la Urraca dirigió El Cacerolazo de Editorial Perfil.
Junto a su inseparable amigo Tomás Sánz, Cascioli enfrentó la situación y ambos recibieron los golpes. Perdieron todo con los embargos, y el final se precipitó. Analizando esta última etapa saturada de gerentes, secretarias, recepcionistas, trajes y corbatas solemnes, cómo no recordar con nostalgia aquella época inicial en el modesto departamento de la calle Piedras. Ese ámbito familiar y querido, con Andrés junto a su tablero, con el mate y las facturas recibiendo con interés nuestros dibujos; sus comentarios, sus carcajadas y su especial precisión para separar los que se publicarían en la edición que se estaba cerrando. Así con esa calidez y esa sencillez que traía de su Avellaneda natal quiero recordarlo con esta pena que todavía nos conmueve por su adelantada partida. Y con esta congoja que detiene las palabras quiero agregar a mi pensamiento mi conmovida gratitud por todo lo que hizo por mí. Por aceptarme en su proyecto, por confiar en mí, tal como llegué, con mis limitaciones en el dibujo, casi un desconocido y con poca trayectoria. Y quiero sumar también a este homenaje, que no tiene la magnitud que mi sentimiento quisiera darle, todo el recuerdo de sus enseñanzas, sus consejos, su respeto, y sobre todo la modestia con que rodeaba su extraordinario talento.
Sería injusto no mencionar en esta recordación a los que pasaron por la Editorial y nos dejaron antes. El talento de ellos quedó imperecedero en las páginas de las publicaciones de Ediciones de la Urraca. Recordemos con admiración a: Sanzol, Abrevaya, Fontanarrosa, Suar, Fortín, Breccia, Soriano, Rafael, Zoppi, Viuti, Liotta, entre otros. Una magnífica selección que Andrés supo convocar y dirigir. ¿Podrá repetirse la conjunción de tanto talento?
La fotografía que incluyo es del día que recibió un homenaje del Concejo Deliberante.
Lo recuerdo rozagante cuando le entregaron esa merecida distinción en la Legislatura de Buenos Aires. Y ahí lo acompañamos en su alegría. Quedan las fotos de ese momento, desbordadas de felicidad. Y ese final emotivo que me quedó grabado para siempre, rodeado de su familia en la escalera del Salón pleno de emoción, dejándonos su amplia sonrisa y su alegría.¡Si hasta guardábamos la esperanza de que nos llamara para algún nuevo proyecto! Aunque sabíamos que lo había perdido todo jugándose por sus ideales, siempre le reconocíamos esa fuerza emprendedora. ¡Hasta siempre, Tano querido!

lunes, 16 de marzo de 2009

MUESTRA DE CRIST











Crist inauguró su Muestra en el Centro Cultural Recoleta. Una acertada selección de sus trabajos donde se aprecia en conjunción su reconocido dominio de la plástica y el humor. Un deleite para los visitantes.
Y como para un santafesino no hay nada mejor que otro santafesino, ahí estuvimos. Junto a muchos colegas admiramos su arte y repasamos anécdotas. Con Crist también recordamos sus excelentes notas escritas hace tiempo en Humoralia, (una veta poco conocida del maestro) donde narraba momentos de su vida en Santa Fe, y especialmente evocamos una con un personaje que conocimos.
Por supuesto no pudo faltar la mención de Laguna Paiva, mi pueblo natal.

viernes, 2 de enero de 2009

INAUGURACIÓN DE LA MUESTRA


Día de apertura de la Muestra en la ESMA. En la foto: Peni, Meiji, Hebe de Bonafini y Lawry rodeados por un grupo de Madres de Plaza de Mayo.

martes, 16 de diciembre de 2008

PARA MASSERA QUE LA MIRA POR PC


Hasta el 21 de diciembre en el predio de la ex ESMA (Libertador 8465) se exhiben trabajos publicados entre 1976 y 1983 en su mayoría en la revista Humor.

domingo, 27 de julio de 2008

EN DEFENSA PROPIA


Modesta contribución para desalentar la intrusión abusiva, vía email, que últimamente se ha convertido en una modalidad contagiosa, practicada intensamente por verdaderos cultores de la "alpedofilia".

lunes, 21 de abril de 2008

EL ALBUM DE LA FAMILIA (VI)



La historia de este antepasado de la familia es muy breve y fragmentada. Fue también dificultoso reunir datos precisos. Sabemos que integró la expedición de Álvar Núñez Cabeza de Vaca, con quien mantuvo una gran amistad. "Para Cabeza de Vaca no hay nada mejor que un Cabeza de Culo" habría dicho el español al conocerlo. Y es así que desembarcaron en las tierras desconocidas del sur de Brasil e iniciaron una marcha llena de aventuras. Recorriendo el Río Iguazú vivieron momentos difíciles cuando fueron atacados por los comechingones. Allí nuestro heroico antepasado cayó prisionero y por su singular aspecto fue tratado como un dios. Algunos cronistas relatan que luego fue entronizado como cacique con el nombre de Orto Salvaje. Cuando quiso fundar la tribu de los ortochingones se produjo una rebelión y tuvo que huir antes de que lo empalaran como a Caupolicán. Por suerte llegó a unirse nuevamente a Cabeza de Vaca y siguieron la marcha hacia el sur. Al poco tiempo descubrieron las cataratas del Iguazú y quedaron fascinados. Nuestro antepasado lanzó una estrepitosa exclamación frente a la gigantesca cascada, que fue como un estallido flatulento saliendo de su boca. "¡Diablos qué garganta!" dijo Cabeza de Vaca. Desde ese día el famoso salto lleva el nombre de Garganta del Diablo. La placa que puso nuestro tatarabuelo se la afanaron durante la Guerra del Paraguay.
Pero imprevistamente surgieron algunas diferencias entre las dos cabezas de la expedición. Algunos proponían seguir el curso del río para descubrir otras cataratas, mi antepasado, un visionario, quería poner un kiosco. Se armó una gran batahola que derivó en una lucha intestina donde mi antepasado perdió parte del intestino grueso, lo que le cambió la voz y quizás por ello autoridad. Es de destacar que Ulrich Schmidel en sus notas lo menciona muy bien relacionado con las mujeres de algunas tribus de la mesopotamia, y hasta dice que fue el fundador de la pequeña tribu de los cavernículos.
No hay muchos datos sobre sus últimos días. Un cronista anónimo destaca que tuvo una fuerte discusión con Cabeza de Vaca sobre el camino a seguir. La tropa amenazaba rebelarse, finalmente mi antepasado quiso imponerse y dijo con energía: "Elijan ustedes: Cabeza de Vaca o Cabeza de Culo". Y lo dejaron solo. Entonces comenzó lo que algunos llamaron la única expedición de un solo hombre y que nunca descubrió nada. Una proeza humana. Una gesta que enorgullece a la familia. Y allí lo vieron partir internándose en la selva hacia el Mato Grosso. Lamentablemente ingresó al territorio de los temibles reducidores de cabezas.
La última referencia que se tiene de él, gracias a recientes investigaciones de la National Geographic, es que se lo vio colgado del collar de un cacique. Una imagen conmovedora, un gracioso culito de diez centímetros agitándose al ritmo de los tambores. Un final inmerecido. Hoy la familia lo recuerda con respeto.
El tío Pedro patentó una réplica de ese collar y piensa fabricarlo para venderlo en la feria de artesanos de Plaza Francia.
En el grabado de la izquierda, perteneciente a Ulrich Schmidel, vemos a nuestro antepasado luchando heroicamente contra los comechingones.
A la derecha una imagen de la época que documenta el histórico momento en que nuestro antepasado inicia su expedición unipersonal.