sábado, 5 de enero de 2008

EL ALBUM DE LA FAMILIA



Muchos se interesaron por saber más detalles de mi familia. Quieren conocer sus rostros y sus historias de vida. Yo necesitaría muchas páginas hablando "a calzón quitado" para dejar una idea precisa de cada integrante.
Hoy comenzaré introduciéndome respetuosamente en los anales de nuestra familia, para presentarles a mi abuelo Esculapio. Un ser excepcional. Un hombre que supo dar la cara; que empezó desde abajo, digamos desde el medio, y pasó gallardamente con la frente alta por la vida. Su brillo inteligente imponía respeto.

En esta foto me sostiene en sus brazos. Recién habíamos llegado del Hospital Santa Lucía. Fue cuando casi pierdo la vista. Estuve internado por una conjuntivitis aguda, provocada por un exceso de talco.
Mi abuelo era muy culto. Dicen que en principio pensaba dedicarse a la pintura, pero predominaba en él la rigidez de la autocrítica. Decía que los retratos le salían como el traste y abrumado decidió abandonar el arte.
Entró en una etapa depresiva y hasta intentó suicidarse. Para ello, (siempre creativo el viejo) inventó un método con influencias orientales que llamó "Kaga-kiri". Nos quería hacer una demostración práctica y definitiva. La familia discutió mucho ese tema y lo convencieron, diciéndole que pensara en ellos; que ellos tenían derecho a opinar y velar por su vida; que iban a debatir el asunto del suicidio y luego votar para demostrarle el cariño que le tenían. Finalmente por un voto triunfó la opción de permitirle seguir viviendo. Por suerte nos devolvieron la plata del nicho.
Vivió algunos años más, hasta que empezó a apagarse de a poco. Sus últimas palabras fueron apenas una diarrea ininteligible. Luego, cuando cagó fuego, nos pusimos muy tristes. Siempre lo recuerdo el día de su velatorio; lucía impecable, bien depiladito y con la raya al medio.

Yo sé que desde algún lugar del cielo nos mira, y llegará el día en que desde su vientre santo nos dejará caer la consistencia de sus bendiciones.

2 comentarios:

luchoblog dijo...

que cara de culo la de la familia. no se los ve muy simpaticos
un abrazo y muy divertido!!!!!!!

Marcelo Niño dijo...

Y el día que haga caer sus bendiciones, se propagará el dengue.